A veces el enfado se apodera de todo. De las conversaciones, de las decisiones, de la forma en que te tratas a ti mismo. Y debajo de ese enfado, muchas veces hay una tristeza que no sabes muy bien cómo nombrar.
Me llamo Mónica Peralta y trabajo con personas que sienten que sus emociones les desbordan. Sobre todo cuando se mezclan la frustración constante, la irritabilidad y esa sensación de que nada tiene demasiado sentido. No hace falta que llegues con las cosas claras. La mayoría de la gente no las tiene claras, y eso está perfectamente bien.
En nuestras sesiones no vas a encontrar fórmulas mágicas ni frases motivacionales. Lo que sí vas a encontrar es un espacio donde puedas soltar lo que llevas dentro y empezar a entender por qué reaccionas como reaccionas. Desde ahí, podemos trabajar juntos para que encuentres formas de gestionar esos momentos en los que sientes que vas a explotar, o esos días en los que la cama parece el único sitio donde quieres estar.
Me interesa especialmente lo que pasa en tus relaciones cuando el enfado toma el control. Las discusiones que se repiten, las palabras que salen sin pensar, el arrepentimiento que viene después. Todo eso tiene una lógica, y juntos podemos desmontar ese patrón.
También me gusta trabajar con la parte más silenciosa: la apatía, la falta de ganas, la sensación de estar funcionando en modo automático. Porque muchas veces lo que parece pereza o desinterés es en realidad un cansancio emocional enorme.
Si algo de esto te resulta familiar, podemos hablar.