Las preocupaciones tienen una forma particular de crecer. Empiezan siendo pequeñas y acaban ocupando toda la cabeza. Y cuando llevas mucho tiempo así, la energía se va, las ganas desaparecen y todo se vuelve gris.
Me llamo María del Socorro González y trabajo sobre todo con personas que viven atrapadas en ese ciclo de preocupación constante y bajo estado de ánimo. También con quienes sienten que las situaciones sociales les generan un malestar que les impide vivir con normalidad.
Lo que me diferencia es que no voy a pedirte que simplemente "pienses en positivo". Eso no funciona cuando lo que sientes es real y pesa. Lo que sí vamos a hacer es explorar juntos qué hay detrás de esas preocupaciones, qué las alimenta y qué puedes hacer para que dejen de controlar tus decisiones.
Me interesa mucho el amor propio. Porque cuando el ánimo está bajo, la relación contigo mismo se deteriora. Te exiges más, te perdonas menos, te aíslas. Y eso crea un círculo que cuesta mucho romper solo.
También trabajo con la culpa, la vergüenza y la soledad. Son emociones que pocas veces se hablan en voz alta, pero que pesan muchísimo cuando se acumulan.
Cada sesión es tuya. La adapto a lo que necesites en ese momento, sin plantillas ni esquemas rígidos. Tu bienestar marca el ritmo.