El enfado y la preocupación son dos emociones que, cuando se juntan, pueden hacer que la vida se sienta muy difícil. Te irritas por cosas que antes no te molestaban, das vueltas a las cosas sin parar y al final del día estás agotado sin haber hecho nada especialmente agotador.
Soy María del Rosario Miranda y trabajo con personas que viven exactamente esto. Personas que sienten que las emociones les controlan a ellas y no al revés. Que reaccionan de formas que luego lamentan. Que se preocupan por todo y no consiguen descansar mentalmente.
Mi enfoque es práctico. No me quedo solo en el "¿cómo te sientes?", sino que vamos al "¿qué podemos hacer con eso?". Busco que cada sesión te deje con algo útil: una forma de parar antes de reaccionar, una manera de cuestionar esos pensamientos que te dicen que todo va a salir mal, una herramienta para comunicarte sin que la conversación acabe en pelea.
También me interesa mucho el tema de las relaciones. Porque el enfado casi siempre tiene un impacto en las personas que te rodean: pareja, familia, compañeros de trabajo. Y muchas veces el primer sitio donde se nota el problema es ahí. Trabajamos juntos en cómo expresar lo que sientes de una forma que no destruya lo que te importa.
La culpa es otro tema que aparece mucho. Después de una explosión emocional, viene el arrepentimiento. Después del arrepentimiento, la promesa de que no volverá a pasar. Y después, vuelve a pasar. Ese ciclo se puede romper, pero no con fuerza de voluntad sola. Hace falta entender qué lo alimenta.
No necesitas tener un discurso preparado para hablar conmigo. Puedes llegar enfadado, confuso, cansado o simplemente sin saber qué decir. Ya nos apañaremos a partir de ahí.