La familia es donde aprendemos casi todo: a querer, a pelear, a callarnos, a pedir perdón (o a no pedirlo). Y muchas de las cosas que nos generan malestar de adultos tienen su origen en esa primera escuela emocional.
Soy María del Perpetuo Socorro Medina y trabajo con personas que están lidiando con conflictos familiares, bajo estado de ánimo y dificultades en sus relaciones. Me interesa entender cómo las dinámicas de tu familia de origen influyen en la persona que eres hoy y en las relaciones que construyes.
Eso no significa que nos pasemos todas las sesiones hablando del pasado. A veces sí, cuando es necesario. Pero otras veces el trabajo es muy concreto y centrado en el presente: cómo gestionar una discusión con tu pareja, cómo poner límites con un familiar difícil, cómo recuperar la energía cuando el desánimo lo absorbe todo.
Mi forma de estar es cálida pero comprometida. Me involucro en el proceso, te propongo cosas, te devuelvo lo que observo. No me quedo en un papel pasivo. Creo que la compañía activa es más útil que el silencio.
Si la convivencia familiar te pesa, si las relaciones se han complicado o si simplemente necesitas un sitio donde poner en palabras lo que te está pasando, este puede ser ese sitio.