El estrés tiene muchas caras. A veces se nota en el cuerpo: tensión en los hombros, mandíbula apretada, dificultad para descansar bien por la noche. Otras veces se nota en la cabeza: pensamientos que no paran, escenarios catastróficos que se repiten, sensación de que todo puede salir mal.
Me llamo María del Sagrado Corazón de Jesús Orozco y trabajo precisamente con eso: con el estrés y la preocupación que se apoderan de tu día a día y no te dejan vivir con calma. Me interesa entender qué lo provoca en tu caso concreto, porque las causas son tan variadas como las personas.
Quizá el estrés viene del trabajo, de la familia, de una situación económica complicada o simplemente de la sensación de que no llegas a todo. Sea lo que sea, no vamos a taparlo con parches. Vamos a mirarlo de frente y buscar soluciones que tengan sentido para ti.
En cada sesión me gusta combinar la conversación profunda con herramientas prácticas. No se trata solo de hablar de lo que te pasa, sino de salir con algo que puedas aplicar cuando el estrés aparezca fuera de nuestras sesiones. Técnicas de respiración, formas de reorganizar prioridades, maneras de decir que no sin sentirte mal por ello.
La culpa y la vergüenza también son compañeras frecuentes del estrés. Sentir que deberías poder con todo, que no deberías quejarte, que los demás gestionan mejor que tú. Eso también podemos trabajarlo.
Aquí no hay prisa. Vamos a tu ritmo, con tu mapa, hacia donde tú quieras ir.