Vamos a ser sinceros: pedir ayuda no es lo más fácil del mundo. A veces pensamos que deberíamos poder con todo solos, y cuando no podemos, nos da la sensación de que algo falla. Spoiler: no falla nada. Simplemente, ser persona es complicado.
Soy María del Sagrado Corazón de la Santa Cruz Robledo. Sí, el nombre es largo. Me lo sé de memoria, no te preocupes. Me centro en dos cosas que suelen ir de la mano: cómo nos sentimos por dentro y cómo nos relacionamos con los demás. Cuando el ánimo baja, las relaciones se resienten. Y cuando las relaciones van mal, el ánimo baja. Un ciclo precioso, vamos.
Mi estilo es cercano y con algo de humor, porque creo que reírse de vez en cuando, incluso de lo que duele, tiene un valor enorme. Eso no significa que no me tome en serio lo que me cuentas. Todo lo contrario. Pero la solemnidad excesiva no va conmigo.
En nuestras sesiones vamos a hablar con franqueza, a identificar patrones que se repiten, y a buscar formas distintas de hacer las cosas. A veces el cambio empieza por algo tan pequeño como darse cuenta de lo que estabas haciendo sin pensar.