Hay emociones que parecen opuestas pero que en realidad van juntas mucho más de lo que pensamos. El enfado y la tristeza, por ejemplo. A veces estás furioso con el mundo y, debajo de esa furia, lo que hay es una pena enorme que no sabe cómo salir. Otras veces, la tristeza se convierte en irritabilidad sin que entiendas por qué.
Soy María del Sagrado Corazón de los Dolores Leyva y trabajo precisamente en ese cruce. Acompaño a personas que están lidiando con emociones intensas que se enredan entre sí: días en los que no te quieres levantar seguidos de momentos en los que cualquier cosa te hace explotar.
Mi forma de trabajar es empática pero concreta. No me quedo solo en el "¿y cómo te hace sentir eso?". Quiero entender qué hay debajo, qué lo dispara, y sobre todo, qué puedes hacer tú con ello. Porque las emociones no se eliminan, pero sí se pueden comprender y gestionar de formas que no te destruyan por dentro.
Cada persona que llega trae consigo una historia única. La tuya merece ser contada y entendida. Eso es lo que hacemos aquí.