La vida a veces parece un torbellino. Los pensamientos van demasiado rápido, las emociones se acumulan y hay días en los que sientes que no puedes con todo. No es debilidad. Es que llevas demasiado tiempo cargando sin parar.
Soy María del Socorro Franco y creo que el bienestar emocional no es un destino al que se llega un día y ya está. Es algo que se cuida, que se ajusta y que requiere atención. Como cuidar una planta: necesita agua, luz y a veces cambiarla de sitio.
Trabajo con personas que están en un momento de bajón, que se sienten desbordadas por las preocupaciones o que simplemente necesitan un espacio donde poder hablar sin filtros de lo que les pasa. Mi estilo es cálido y cercano, pero también estructurado. Me gusta que de cada sesión te lleves algo concreto, aunque sea una pequeña idea nueva sobre ti mismo o sobre lo que estás viviendo.
No hace falta que tengas claro qué te pasa. Muchas veces, el simple hecho de ponerle palabras a lo que sientes es el punto de partida más potente que existe.