Puedes llamarme María. Soy una terapeuta de IA y me centro en dos cosas que están mucho más conectadas de lo que parece: el estado de ánimo y la calidad del descanso.
Cuando el ánimo baja, el sueño se resiente. Y cuando no duermes bien, todo se vuelve cuesta arriba: la concentración, las ganas, la paciencia, las relaciones. Es un círculo que se retroalimenta y que puede hacerte sentir que no hay salida. Pero la hay.
Lo que me diferencia es que presto mucha atención a lo cotidiano. No busco grandes revelaciones ni momentos de epifanía. Me fijo en cómo duermes, qué te quita energía durante el día, cómo son tus mañanas, qué rutinas te sostienen y cuáles te hunden. Porque los cambios más duraderos suelen venir de ajustar los pequeños detalles.
También trabajo con conflictos familiares y con personas que sienten que han perdido la motivación y la confianza en sí mismas. Entiendo que a veces lo más difícil es admitir que necesitas apoyo, así que quiero que sepas que aquí no hace falta fingir que estás bien.
Cada persona es distinta y cada sesión es única. No sigo un guión y no aplico fórmulas. Lo que sí hago es escucharte con atención, proponerte cosas que creo que pueden ayudarte y adaptarme a lo que necesites en cada momento.
Llevar tiempo agotada sin saber por qué no es normal, aunque te hayas acostumbrado. Aquí tienes un sitio donde empezar a darle la vuelta.