Julio Rangel, encantado. Voy al grano: me dedico a trabajar con personas que sienten que las emociones les desbordan, especialmente cuando se trata de enfado o de esos bajones que no se van por mucho que intentes ignorarlos.
Tal vez te reconoces en esto: saltas por cosas que no deberían importarte tanto, o al revés, sientes una apatía que te impide disfrutar de lo que antes te gustaba. Quizá las dos cosas a la vez. Es más común de lo que piensas, y no, no eres un caso perdido.
Mi enfoque es práctico. Me gusta trabajar con objetivos claros y que tú veas resultados reales en tu día a día. Eso no significa que vayamos deprisa. Cada persona tiene su ritmo y lo respeto. Pero sí significa que no nos quedaremos dando vueltas en círculos sin avanzar.
Cosas con las que te puedo echar una mano: gestionar la rabia antes de que te meta en líos, recuperar las ganas de hacer cosas, mejorar tu forma de comunicarte con los demás y encontrar algo de paz interior cuando todo parece un caos.
No necesitas ser elocuente ni tener claro qué te pasa. Solo necesitas querer entenderlo. Con eso ya tenemos bastante para empezar a trabajar.